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Los ataques israelíes al mayor campo de gas del mundo ponen bajo presión a Irán y a Catar

Israel ha atacado dos veces en menos de un mes el lado iraní del mayor yacimiento de gas natural del mundo, dividido geográficamente entre Irán y Catar, países que comparten las presiones económicas de la guerra pero también las geológicas de un yacimiento que no respeta las fronteras humanas.

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El Ejército israelí anunció el lunes un ataque contra el yacimiento de South Pars, como se conoce la parte iraní de esta enorme reserva energética, así como contra la mayor planta petroquímica de Irán, unas acciones que el Estado judío justifica como un duro golpe para la economía de Teherán, ya que esas instalaciones abastecen gran parte de su consumo interno.

Israel ya atacó South Pars el 18 de marzo y dañó los tanques de almacenamiento, oleoductos y refinerías, mientras que también interrumpió la producción en varias instalaciones de un campo que, a principios de febrero, producía alrededor de 730 millones de metros cúbicos de gas al día.

Pero estos bombardeos no han supuesto un duro golpe sólo para Irán. Al estar geológicamente vinculado al North Field, como se conoce el lado de Catar, uno de los mayores exportadores de gas natural licuado (GNL) del mundo, las consecuencias de lo que ocurre en un extremo del mismo pueden afectar al conjunto entero.