Inversionistas piensan que Panamá superará las amenazas de Trump
Los bonos de este país centroamericano tienen un desempeño mejor de lo que muchos analistas financieros anticipaban
A pesar de las protestas masivas que provocaron el cierre de su mayor inversión extranjera —una mina de cobre que representaba el 5 por ciento del producto interno bruto (PIB) — y disuadieron a otros inversionistas, seguidas de una amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, el año pasado de "retomar" el Canal de Panamá, los bonos de Panamá han tenido un desempeño mucho mejor de lo que muchos inversionistas anticipaban.
En señal de la demanda por estos bonos, la prima que paga por obtener un préstamo con respecto a los bonos del Tesoro de EE. UU. ha bajado de hasta 3,5 puntos porcentuales en 2023 y 2024 a alrededor de 1,5 puntos porcentuales.
El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, le declaró al Financial Times (FT) que, si bien algunas políticas tardarían en surtir efecto, la austeridad fiscal del Gobierno había ayudado a atraer de nuevo a los inversionistas. "Primero hay que poner la casa en orden y luego hay que reconstruir o restablecer la confianza", comentó él.
"La última vez que acudimos al mercado global fue en febrero y yo personalmente estaba anticipando una prima de unos 160 puntos básicos, pero cerramos en alrededor de los 145″, señaló él, lo cual equivale a 1,45 puntos porcentuales.
Los bonos en dólares a largo plazo de Panamá actualmente se cotizan con rendimientos del 6 al 6,5 por ciento, por debajo de los bonos de compañías estadounidenses de inteligencia artificial (IA) con calificaciones crediticias más altas, como Meta; sin embargo, países como Chile, Guatemala y Perú tienen primas de riesgo más bajas frente a las de los bonos del Tesoro.
La economía de Panamá se ha acelerado este año tras una fuerte desaceleración, con un crecimiento interanual del 6,4 por ciento en el segundo trimestre, frente al 4,8 por ciento del primer trimestre, lo que la sitúa entre las de más rápido crecimiento en la región. Una amplia gama de sectores se ha beneficiado del crecimiento, incluyendo la construcción y el turismo, así como de una mayor actividad en torno al canal del país tras el cierre del estrecho de Ormuz.
"Hace unos trimestres, la nación estaba al borde del abismo", señaló Alberto Rojas, un analista de UBS, en una nota reciente. "Pero ahora están comenzando a llegar los buenos tiempos".
Durante décadas, Panamá fue considerado el ejemplo a seguir de Latinoamérica entre los inversionistas, gracias a un alto crecimiento, a instituciones relativamente sólidas y a un entorno favorable para los negocios. En 2018, Panamá se convirtió en una economía de altos ingresos según las definiciones del Banco Mundial —uniéndose a un pequeño club de solo otras tres naciones en Latinoamérica—, con aspiraciones de convertirse en el "Singapur de Latinoamérica" como próspero centro financiero y comercial.
Pero el descontento social por la corrupción gubernamental y la enorme desigualdad estallaron en protestas en 2023 que paralizaron la mina de cobre, propiedad de la empresa canadiense First Quantum, que se esperaba que aportara miles de millones de dólares en regalías a las arcas del país, impulsando el crecimiento económico. En 2025, otras protestas por la reforma de las pensiones paralizaron las plantaciones bananeras propiedad de Chiquita Brands.
Esto inquietó a los inversionistas y provocó una fuerte venta masiva de deuda pública. Fitch rebajó la calificación de los bonos del país a la categoría de alto riesgo, o "bonos basura", en 2024, aunque S&P Global y Moody’s han mantenido a Panamá en los niveles más bajos de la categoría de grado de inversión.
Sin embargo, el Gobierno del presidente José Raúl Mulino redujo el déficit de más del 6 por ciento en 2024 al 3,7 por ciento el año pasado, y desde entonces se ha reducido aún más. Las autoridades también aumentaron la proporción de financiamiento gubernamental proveniente de préstamos bancarios e instituciones multilaterales, mientras que una venta de bonos en febrero tuvo una sobresuscripción de más de cuatro veces.
"Al principio, no recibí ni una sola llamada", dijo Chapman, refiriéndose al interés extranjero en invertir en el país. "Ahora, no tengo tiempo para atender a toda la gente que quiere venir".
Las preocupaciones sobre nuevas rebajas en la calificación crediticia de Panamá se han disipado, señaló Jeff Grills, un gestor de carteras en Aegon Asset Management, una firma que tiene bonos panameños. Los inversionistas indicaron que los déficits fiscales más bajos bajo el mandato de Chapman, los avances en la reapertura de la mina y los mayores ingresos del Canal de Panamá este año deberían ayudar a evitar una rebaja de la calificación en los próximos meses.
"Es una combinación de vientos macroeconómicos a favor y una gobernanza muy sólida por parte de la administración", afirmó Jared Lou, gestor de carteras de William Blair Investment Management. Panamá es "un beneficiario neto del reajuste comercial" desde que surgió la crisis del estrecho de Ormuz, señaló él. "Nunca se debe subestimar al canal como motor de la economía panameña".
Aunque las protestas han disminuido, el descontento social persiste. Las manifestaciones fueron impulsadas por una amplia gama de quejas, entre ellas la percepción de que los extranjeros y las élites eran quienes más se beneficiaban del modelo económico de Panamá, las preocupaciones ambientales y la falta de buenos empleos.
Chapman señaló que las políticas económicas del Gobierno tardarían en reflejarse en el mercado laboral. "Eso se traduce lenta y dolorosamente en empleos. No sucede de la noche a la mañana", explicó él. El desempleo alcanzó el 10 por ciento el año pasado.
Los retos de Panamá se intensificaron cuando Trump inesperadamente colocó a la nación centroamericana cerca de la cima de sus prioridades para su segundo mandato, amenazando con retomar el canal debido a la influencia china en la vía navegable y enfureciendo aún más a los manifestantes, quienes consideraban que el Gobierno de su país estaba demasiado cerca de EE. UU.
El país ahora enfrenta arbitrajes internacionales por valor de miles de millones de dólares por las concesiones de las terminales del canal que tenía la empresa CK Hutchison, con sede en Hong Kong, y que fueron canceladas.
Chapman indicó que su prioridad el próximo año sería salir a atraer inversión extranjera de alta calidad, promocionando un país que, según él, cumple lo que promete.
Sin embargo, los índices de aprobación de Mulino son bajos y las encuestas indican que la mayoría de los panameños se oponen a la reapertura de la mina. Chapman forma parte de un equipo de tres ministros que le presentarán una recomendación al presidente en un "futuro muy cercano".

