Carreras ilegales de motores comienzan a dar el salto de las calles al Autódromo Las Américas
Cincuenta pilotos participaron en una jornada de reconocimiento que busca sacar las carreras de motores de las calles y llevarlas al autódromo.
Santo Domingo.- Lo que durante años parecía difícil de imaginar comienza a tomar forma. Cincuenta pilotos de motocicletas, de alta y baja cilindrada, participaron en una primera jornada de reconocimiento en el Autódromo Internacional de Las Américas.
La actividad forma parte de una iniciativa que busca sacar las carreras ilegales de las vías públicas y convertirlas en una práctica organizada, regulada y con medidas de seguridad.
El proyecto surge después de años de carreras que han dejado muertos, heridos y familias marcadas, además de constantes interrupciones del tránsito en autopistas como Las Américas, 6 de Noviembre y otras vías del país.
Ahora, organizadores, pilotos, mecánicos y representantes del deporte motor intentan abrir una ruta distinta para quienes viven atraídos por la velocidad.
- 50 pilotos participaron en las primeras pruebas de reconocimiento realizadas en el Autódromo Las Américas.
- La propuesta busca sustituir las carreras en vías públicas por competencias reguladas, supervisadas y con equipos de seguridad.
Asistentes y organizadores observan una motocicleta en la línea de salida durante una jornada nocturna de aceleración.
Durante años, estas carreras han sido realizadas a plena vista, incluso cerrando temporalmente autopistas para permitir competencias de cientos de metros. En algunos casos, los organizadores detienen el tránsito, calientan los motores y esperan la señal de salida mientras conductores y pasajeros quedan atrapados en medio de la vía.
El mecánico Abel Brito, conocido como JR, explicó que para muchos talleres las carreras también representan una forma de conseguir clientes y generar ingresos, pues los resultados de las motocicletas terminan dando prestigio al mecánico que las prepara.
Sin embargo, detrás de esas competencias también existe un alto nivel de riesgo. Algunas motocicletas son modificadas para reducir peso y ganar velocidad, incluyendo cambios en frenos, suspensiones, neumáticos y otras piezas. De acuerdo con el material suministrado, algunas pueden alcanzar casi 190 kilómetros por hora en media milla.
Una madre que todavía visita la tumba de su hijo
La dimensión humana de estas carreras se refleja en historias como la de Ana Delia de los Santos, quien perdió a su hijo Braylin, de 17 años, luego de un accidente relacionado con una carrera de motores.
El adolescente había acudido como espectador a una competencia en Cofresí, Puerto Plata, y permaneció durante 11 días en cuidados intensivos antes de morir. Su madre recuerda que aquella noche salió desesperada hacia el hospital y lo encontró entubado.
Desde entonces, Ana Delia visita frecuentemente su tumba. La tragedia dejó además una escena que ella difícilmente puede olvidar: Braylin fue sepultado cerca de otra persona que también habría muerto vinculada a carreras ilegales de motocicletas. Ortega aa
“Que dejen eso, que como pasó con mi hijo, así puede pasar con ellos”, expresó la madre al pedir a otros jóvenes que entiendan el peligro antes de que otra familia atraviese por la misma situación.
El traumatólogo ortopedista Stalin Echavarría advirtió que este tipo de accidentes puede provocar fracturas graves, traumatismos craneoencefálicos y lesiones permanentes, especialmente entre jóvenes.
Según datos citados en el documento del Observatorio Permanente de Seguridad Vial, más de 30 mil personas resultaron lesionadas en accidentes de motocicletas entre enero y julio del año señalado en el material. Ortega aaa alicia guion carrera…
El especialista también plantea que trasladar estas actividades a espacios controlados podría reducir las consecuencias, al contar con protocolos, protección y asistencia médica.
Del asfalto público a una pista regulada
En primer lugar, la propuesta de formalización busca que quienes actualmente participan en carreras clandestinas de motocicletas puedan trasladar esta práctica a espacios regulados, bajo las normas de la Federación Dominicana de Motociclismo y con las condiciones de seguridad necesarias.
En ese sentido, el diputado Tobías Crespo, asesor de la Comisión Permanente de Movilidad y Transporte de la Cámara de Diputados, favorece la creación de espacios cerrados donde los jóvenes puedan competir con equipos de protección y bajo criterios de seguridad. Crespo aclaró que la iniciativa no pretende legalizar las carreras en las vías públicas, sino trasladarlas a lugares donde puedan ser organizadas, supervisadas y reglamentadas.
Por su parte, el Autódromo Internacional de Las Américas surge como uno de los principales escenarios para esta transformación. Su pista de dragueo cuenta con casi 900 metros, una distancia similar a los aproximadamente 800 metros que suelen tener algunas carreras realizadas en las calles.
Asimismo, el presidente de la Federación Dominicana de Automovilismo, Adriano Abreu Sued, aseguró que el autódromo está en condiciones de recibir este tipo de competencias, siempre que se cumplan las normas establecidas. Entre los requisitos figuran cascos homologados, uniformes adecuados, oficiales capacitados, barreras de seguridad y el cumplimiento de los reglamentos deportivos.
De igual manera, el vicepresidente de la Federación Dominicana de Motociclismo, Diego Campos, explicó que durante más de un año se ha trabajado con personas vinculadas a la organización de carreras clandestinas, con el objetivo de incorporarlas a un esquema formal. Como parte de este proceso, los pilotos ya tuvieron la oportunidad de recorrer la pista durante una jornada de reconocimiento y conocer las reglas que deberán cumplir.
Finalmente, uno de los participantes, Darling Soriano, explicó que decidió alejarse de las calles debido a los constantes inconvenientes con las autoridades y al desorden que suele rodear estas competencias. Aunque durante el fin de semana se desarrolló una segunda jornada de inscripciones, todavía no se ha establecido una fecha para el inicio formal de las carreras. Para quienes llevan años vinculados a esta actividad, llegar al autódromo representa el comienzo de un cambio hacia una práctica basada en reglas, disciplina, protección y controles técnicos.

