Economía

El FMI sugiere aplicar ayudas focalizadas, en lugar de subsidios generalizados

Expertos del FMI plantean que de esa forma se contribuirá a proteger a la población vulnerable ante una inflación elevada, debido a que un apoyo más focalizado logra proteger a las familias vulnerables con un costo muy inferior al de los subsidios generalizados y, además, contribuye a preservar los escasos recursos fiscales.

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Un equipo de expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI) plantea aplicar ayudas focalizadas en momentos de alta inflación, en lugar de subsidios generalizados, porque con ello se contribuye a la preservación de recursos fiscales escasos.

Indican que el costo de bienes esenciales como los alimentos y la electricidad hasta los combustibles, han aumentado drásticamente en los últimos cinco años tras la invasión rusa de Ucrania en 2022 y, después, por el conflicto de este año en Oriente Medio.

Advierten que en estas crisis del costo de vida, los precios de los alimentos y la energía se disparan y crecen a un ritmo superior al de otros precios y al de los salarios, llevando a dificultades económicas que pueden ser graves, debido al deterioro de la asequibilidad de los bienes esenciales, en comparación con otros productos.

Observan que cada vez se pueden complicar más los esfuerzos de los bancos centrales por controlar la inflación y recuerdan que el poder adquisitivo disminuye cuando los salarios reales caen y se mantienen por debajo de sus niveles previos durante un período prolongado.

Braulio Britos, Chiara Maggi, Galip Kemal Ozhan, Sihwan Yang, exponen sus planteamientos al tratar sobre: Ayudas focalizadas, en lugar de subsidios, para proteger mejor a la población cuando la inflación se dispara.

INTERVENCIÓN PÚBLICA

Aducen que frente a las presiones para actuar de forma inmediata, los gobiernos han recurrido en gran medida a intervenciones de carácter general para contener el aumento de los precios, según datos recientes de 76 países recopilados en los últimos tres decenios, especialmente en las economías de mercados emergentes y en países de bajo ingreso.

Mientras, las economías avanzadas contienen precios con reducciones del impuesto sobre el valor agregado o de los impuestos selectivos al consumo de los productos alimentarios y energéticos, y moderan el encarecimiento para los consumidores finales, en cambio, los mercados emergentes y países de ingreso bajo usan políticas para aliviar las presiones sobre los costos en las fases de producción, como los subsidios a los productores, las reducciones de los derechos de aduana o los controles directos de precios, “lo que probablemente refleje una mayor prevalencia de mercados minoristas informales”.

Los gobiernos también han proporcionado ayudas directas al ingreso. Mientras que las economías avanzadas han recurrido en cierta medida a transferencias focalizadas, en los países más pobres han sido más habituales los aumentos generalizados de los salarios y las pensiones.

“Si bien este tipo de intervenciones puede ofrecer un alivio inmediato, su eficacia a la hora de proteger a los hogares vulnerables y la carga que imponen a las finanzas públicas varían ampliamente”, indican.

EL ALTO COSTO DE LOS SUBSIDIOS

Las transferencias focalizadas y temporales son la forma más eficaz y eficiente en función de los costos para proteger a los hogares de menores ingresos cuando los precios de los bienes básicos se disparan, afirman, en el entendido de que esto ayuda directamente a quienes más lo necesitan, preserva el limitado espacio fiscal y permite que los elevados precios de mercado sigan enviando señales sobre la escasez, “lo que lleva a los consumidores a reducir el consumo, cuando les es posible”.

Aducen que las medidas dirigidas a contener los precios son bastante menos eficientes, y aunque a corto plazo pueden aliviar las disyuntivas de la política monetaria al contener la inflación y evitar el desanclaje de las expectativas inflacionarias, su costo para las finanzas públicas es considerablemente más elevado.

Para ofrecer la misma protección a las familias con menos ingresos, los subsidios al consumidor necesitan entre tres y seis veces más recursos fiscales que las transferencias focalizadas y, según los datos de un nuevo marco de modelización, los subsidios a los productores pueden llegar a costar entre 14 y 22 veces más que las ayudas focalizadas al ingreso.

“Esto sucede porque gran parte de ese apoyo no llega a quienes más lo necesitan, como quedó demostrado durante la crisis energética de 2022-23 en Europa. Por cada euro destinado a contener los precios de la electricidad, el gas natural y la gasolina, menos de 20 céntimos llegaron al quintil más pobre de los hogares”, indican los expertos.

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