Ucrania desafía a Trump al reanudar sus ataques contra refinerías rusas
Zelenski anuncia el fin de la pausa en los bombardeos contra instalaciones energéticas rusas, mientras Trump califica la decisión de “vergüenza” y advierte sobre sus efectos en los precios mundiales del petróleo.
KIEV.– Ucrania reanudó sus ataques contra refinerías de petróleo en territorio ruso, desafiando la presión del presidente estadounidense, Donald Trump, para detener las operaciones contra la infraestructura energética de Moscú, en una nueva escalada de las tensiones entre Washington y Kiev.
La decisión, anunciada por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se produjo después de varios días de pausa en los ataques contra instalaciones energéticas, en medio de una tregua que Trump aseguró haber establecido entre Rusia y Ucrania.
El jueves 15 de octubre, las fuerzas ucranianas atacaron una refinería de petróleo de la compañía rusa Rosneft, situada en la región de Riazán, al sureste de Moscú. La ofensiva tuvo lugar después de que Kiev anunciara que dejaría de respetar la suspensión de los ataques contra objetivos energéticos, ante la continuidad de los bombardeos rusos contra infraestructuras ucranianas.
La reanudación de estas operaciones representa un nuevo desafío para los esfuerzos de la Casa Blanca por impulsar un acuerdo que permita reducir las hostilidades y, al mismo tiempo, aliviar las presiones sobre los mercados internacionales de combustibles.
Trump condena la decisión de Kiev
El presidente estadounidense reaccionó con dureza a la reanudación de los ataques y calificó de “vergüenza” la decisión de Ucrania, al considerar que las ofensivas contra las refinerías rusas contribuyen al aumento de los precios internacionales del petróleo y afectan el suministro de diésel.
En una entrevista con el medio estadounidense Newsmax, difundida el jueves, Trump sostuvo que Ucrania dispone de otros objetivos militares y cuestionó que sus operaciones se concentren en instalaciones que producen combustibles necesarios para la economía mundial.
El mandatario afirmó que estos ataques no contribuyen a resolver el conflicto y reiteró sus críticas a Zelenski, a quien considera más difícil de tratar que al presidente ruso, Vladímir Putin.
Las declaraciones reflejan el deterioro de las relaciones entre Washington y Kiev, en un momento en que la administración estadounidense intenta promover negociaciones para poner fin a la guerra iniciada con la invasión rusa a gran escala de Ucrania en febrero de 2022.
Una tregua energética que no prosperó
La controversia se intensificó después de que Trump anunciara el domingo una tregua energética que, según afirmó, debía detener los ataques rusos y ucranianos contra instalaciones del sector.
Sin embargo, la suspensión de las hostilidades en ese ámbito no se mantuvo. Ucrania denunció que Rusia continuó lanzando misiles y drones contra su territorio, incluidos ataques contra instalaciones vinculadas al suministro eléctrico.
Esos bombardeos dejaron a cientos de miles de personas sin electricidad, según los reportes difundidos por medios internacionales.
Ante la continuidad de las operaciones rusas, Zelenski sostuvo que su país no podía mantener la restricción mientras sus propias infraestructuras energéticas seguían siendo atacadas.
El Gobierno ucraniano considera que las refinerías rusas constituyen objetivos estratégicos porque contribuyen al suministro de combustibles y a los ingresos que Moscú necesita para sostener su esfuerzo militar.
La decisión de reanudar las ofensivas también responde a la estrategia ucraniana de atacar instalaciones que considera esenciales para la capacidad económica y logística de Rusia.
El petróleo, en el centro de la disputa
Los ataques contra las refinerías rusas han adquirido una importancia creciente debido a sus posibles consecuencias sobre la producción de combustibles, las exportaciones y los precios internacionales.
Rusia es un actor relevante en los mercados mundiales de hidrocarburos, por lo que cualquier interrupción prolongada de su capacidad de refinación puede generar preocupación entre compradores y operadores del sector energético.
Trump ha responsabilizado a Ucrania de contribuir al encarecimiento del petróleo y del diésel mediante sus ataques contra estas instalaciones. No obstante, los precios internacionales también dependen de otros factores, entre ellos la oferta mundial, la demanda, las sanciones, los conflictos armados y las restricciones a las exportaciones.
La disputa se produce además en medio de un controvertido entendimiento entre Washington y Moscú relacionado con el suministro de diésel ruso a los mercados internacionales y la flexibilización de determinadas sanciones.
Ese acercamiento ha generado críticas entre sectores favorables a Ucrania, que consideran que facilitar los ingresos energéticos de Rusia podría contribuir a sostener su capacidad para continuar la guerra.
Para Kiev, la cuestión va más allá de los precios de los combustibles: las autoridades ucranianas sostienen que reducir los recursos económicos de Moscú constituye una herramienta para limitar la capacidad rusa de prolongar la invasión.
Crecen las tensiones entre Washington y Kiev
La reanudación de los ataques coincide con un período de creciente distanciamiento entre Trump y Zelenski, cuyos desacuerdos se han extendido a la estrategia militar, la asistencia estadounidense y las condiciones para alcanzar un eventual acuerdo de paz.
Según informaciones difundidas por Reuters, funcionarios estadounidenses habrían presionado a Ucrania para que suspendiera sus ataques contra las instalaciones petroleras rusas, con advertencias sobre posibles consecuencias para el apoyo militar y de inteligencia.
La presión de Washington representa un desafío para el Gobierno ucraniano, que depende en gran medida de la asistencia de sus aliados para mantener sus capacidades defensivas frente a las fuerzas rusas.
Mientras tanto, Zelenski ha buscado fortalecer el respaldo europeo ante las diferencias con la Casa Blanca. Durante su visita a Bruselas, el mandatario ucraniano mantuvo contactos con dirigentes europeos y representantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Varios líderes europeos han reiterado su respaldo al derecho de Ucrania a defenderse, aunque las posiciones sobre las condiciones para alcanzar una tregua y el alcance de las operaciones militares siguen siendo objeto de debate.
Moscú también rechaza las acusaciones
El Gobierno ruso ha acusado a Ucrania de perjudicar los esfuerzos diplomáticos al reanudar los ataques contra las refinerías.
Por su parte, Putin ha restado importancia al impacto de las ofensivas ucranianas sobre la economía rusa, aunque los ataques contra instalaciones petroleras han generado preocupación por sus posibles efectos sobre el suministro de combustibles y la capacidad de procesamiento.
La confrontación energética se suma a los bombardeos que ambos países mantienen contra objetivos estratégicos, en un conflicto que continúa sin una solución diplomática definitiva.
Ucrania sostiene que sus operaciones contra las instalaciones rusas constituyen una respuesta a los ataques de Moscú contra su infraestructura. Rusia, en cambio, responsabiliza a Kiev de obstaculizar las iniciativas para reducir las hostilidades.
Un escenario incierto para las negociaciones
La reanudación de los ataques contra las refinerías plantea nuevas dificultades para los intentos de alcanzar una tregua, especialmente por las diferencias entre Estados Unidos y Ucrania sobre la forma de presionar a Moscú.
Trump busca frenar las operaciones que, a su juicio, contribuyen al encarecimiento de los combustibles y dificultan las negociaciones. Zelenski, por el contrario, sostiene que Ucrania no puede renunciar a sus acciones militares mientras Rusia continúe atacando sus ciudades e infraestructuras.
El desacuerdo pone de manifiesto las dificultades para establecer un alto el fuego que sea aceptado y respetado por ambas partes.
Por ahora, la decisión de Kiev de retomar las ofensivas energéticas y la reacción de Washington mantienen abierta una nueva disputa diplomática, mientras la guerra continúa afectando a la población civil y a los mercados internacionales.
El desarrollo de los próximos días permitirá observar si las presiones estadounidenses logran modificar la estrategia ucraniana o si, por el contrario, los ataques contra la infraestructura energética rusa continúan como parte de la respuesta militar de Kiev.

