Rusia denuncia masivo ataque con drones ucranianos y reporta cuatro muertos
Moscú. – Rusia aseguró este domingo que Ucrania lanzó una de las mayores ofensivas con drones desde el inicio de la guerra en febrero de 2022, ataque que dejó al menos cuatro personas muertas y provocó una intensa respuesta de los sistemas de defensa antiaérea rusos.
El Ministerio de Defensa ruso informó que durante la noche y la madrugada del domingo fueron derribados 556 drones ucranianos, mientras otros 30 aparatos no tripulados fueron interceptados posteriormente en distintos puntos del territorio ruso.
Según las autoridades de Moscú, las interceptaciones se produjeron sobre 14 regiones del país, así como en la península de Crimea, territorio anexado por Rusia en 2014, además de áreas cercanas al mar Negro y al mar de Azov.
Las cifras representan uno de los ataques más masivos registrados desde que comenzó el conflicto armado entre Rusia y Ucrania hace más de cuatro años, superando ampliamente las habituales decenas de drones que suelen ser reportadas en este tipo de operaciones.
En medio de la escalada militar, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski defendió las acciones de su país y afirmó que la ofensiva era una respuesta “totalmente justificada” tras los recientes bombardeos rusos sobre territorio ucraniano.
Zelenski sostuvo que Ucrania continuará respondiendo a los ataques lanzados por Moscú, mientras persisten los enfrentamientos y bombardeos en distintas regiones afectadas por la guerra.
Las autoridades rusas no ofrecieron detalles inmediatos sobre los lugares exactos impactados ni sobre los daños materiales ocasionados por los drones, aunque confirmaron víctimas mortales y una amplia movilización de sus sistemas de defensa aérea.
El conflicto entre Rusia y Ucrania continúa generando preocupación internacional debido al aumento de ataques con drones, misiles y operaciones militares que han intensificado la tensión en Europa del Este y mantienen en alerta a la comunidad internacional.
Mientras tanto, organismos internacionales y gobiernos occidentales siguen observando con preocupación la evolución del conflicto, ante el temor de una mayor escalada militar y nuevas consecuencias humanitarias en la región.

