La Casa Blanca retira el polémico Air Force One catarí para realizarle «mejoras»
WASHINGTON.– La Casa Blanca informó que el avión Boeing 747 obsequiado por Catar a Estados Unidos, y que había generado una intensa controversia política, fue retirado temporalmente de servicio para someterlo a una serie de modificaciones y mejoras técnicas antes de su eventual incorporación a las operaciones presidenciales.
La aeronave, conocida popularmente como el “Air Force One catarí”, ha estado en el centro del debate desde que se conoció su transferencia al Gobierno estadounidense. Críticos de la medida cuestionaron posibles implicaciones éticas, de seguridad y de transparencia relacionadas con la aceptación de una aeronave de lujo procedente de un gobierno extranjero.
Según fuentes oficiales, los trabajos incluirán la instalación de sistemas avanzados de comunicación, equipos de seguridad, mecanismos de defensa y otras adaptaciones necesarias para cumplir con los estrictos estándares exigidos a cualquier avión destinado al transporte presidencial de Estados Unidos. Las autoridades aseguraron que las modificaciones son indispensables antes de que la aeronave pueda ser utilizada en funciones oficiales.
La Administración estadounidense ha defendido el proceso, argumentando que todas las evaluaciones técnicas y legales se están realizando conforme a los procedimientos establecidos. No obstante, sectores políticos y expertos en seguridad nacional continúan observando de cerca el desarrollo del proyecto debido a la sensibilidad que implica cualquier aeronave vinculada a la Presidencia.
El retiro temporal del avión ocurre mientras continúan las discusiones sobre su futuro papel dentro de la flota presidencial y el costo de las adecuaciones requeridas. Especialistas señalan que convertir una aeronave comercial o ejecutiva en un avión con capacidades equivalentes al Air Force One puede requerir importantes inversiones y varios meses de trabajo.
La decisión de someter la aeronave a mejoras busca garantizar que cumpla con todos los requisitos operativos, tecnológicos y de seguridad antes de entrar en servicio, en medio de una polémica que sigue generando debate tanto en Washington como en la opinión pública estadounidense.

