Los nuevos mandos militares de Abinader enfrentan viejos problemas: frontera, migración ilegal y narcotráfico
Santo Domingo. Los nuevos mandos militares designados por el presidente Luis Abinader asumirán sus funciones en un escenario marcado por desafíos que durante años han ocupado la agenda de seguridad nacional, entre ellos el control de la frontera, la migración irregular y la lucha contra el narcotráfico.
Las nuevas autoridades castrenses tendrán entre sus principales responsabilidades garantizar la vigilancia del territorio nacional, reforzar los controles fronterizos y apoyar a los organismos de seguridad en las operaciones destinadas a enfrentar actividades ilícitas.
El control de la frontera con Haití constituye uno de los principales retos, debido al flujo irregular de personas y mercancías y a las condiciones de seguridad que persisten en el vecino país. Las Fuerzas Armadas mantienen desplegados efectivos y equipos en distintos puntos de la zona fronteriza para reforzar la vigilancia.
A este desafío se suma la migración irregular, un tema que ha generado constantes debates entre las autoridades dominicanas y diversos sectores de la sociedad. Los organismos militares participan en labores de apoyo a las autoridades migratorias para detectar y detener el ingreso irregular de personas al territorio nacional.
El narcotráfico representa otro de los problemas que deberán enfrentar los nuevos mandos. República Dominicana, por su ubicación geográfica en el Caribe, es utilizada como punto de tránsito por organizaciones dedicadas al tráfico internacional de drogas, lo que obliga a mantener operativos permanentes de vigilancia terrestre, marítima y aérea.
En ese contexto, las Fuerzas Armadas trabajan de manera coordinada con la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), la Policía Nacional, la Dirección General de Migración y otros organismos de seguridad para combatir las estructuras vinculadas al crimen organizado.
Los nuevos responsables de los cuerpos militares deberán dar continuidad a las estrategias implementadas durante los últimos años, pero también evaluar los resultados obtenidos y establecer nuevas acciones frente a las modalidades delictivas que puedan surgir.
El fortalecimiento tecnológico, la vigilancia de los espacios marítimos y aéreos y la cooperación con organismos nacionales e internacionales serán elementos importantes para enfrentar estos desafíos.
La gestión de los nuevos mandos será seguida de cerca debido a la relevancia que tienen estos temas para la seguridad nacional y por la necesidad de mantener una respuesta coordinada ante fenómenos como la migración irregular, el tráfico de drogas y otras actividades vinculadas al crimen organizado.
El Gobierno ha señalado en distintas ocasiones que el fortalecimiento de la seguridad fronteriza constituye una prioridad, mientras las autoridades militares deberán asumir la tarea de garantizar que las medidas adoptadas se mantengan operativas y respondan a las condiciones que enfrenta el país.


