El poeta es un caminante que siempre está haciéndose preguntas
Es alto como una palmera, preguntador y poeta. Un poeta que un día empezó su andar e hizo de la palabra su religión. Su nacionalidad -lo dice el mismo- está hecha con pedazos de las llanuras del Este y con el olor de la tierra mojada por la lluvia que caía en los potreros. En su línea parental hay maestros, médicos, abogados y hasta un obispo.
Fundó Isla Negra porque un día leyó Residencia en la tierra, uno de los poemarios cumbre de Neruda, y porque, según cuenta, en Puerto Rico, el país que lo acogió desde los cinco años, había una generación de buenos escritores que escribían, pero no publicaban.
“Yo estudiaba literatura y tenía muchos amigos que estudiaban literatura. Era toda una generación que escribía y no había editoriales independientes que los publicaran”, expresa.
Carlos Roberto tiene una alta ponderación de la literatura que se está haciendo en la República Dominicana y considera que en esta etapa literaria se requiere que sigan floreciendo editoriales.
“Un país necesita tener pequeños editores”, considera el poeta. “El pequeño editor, el editor independiente, es el que lleva el pulso, no lo llevan las grandes editoriales. El editor independiente es como el primer pulso, ahí es que sabe lo que se está escribiendo, lo que se está produciendo, qué es lo que viene, qué es lo que se asoma”.
Carlos Roberto Gómez Beras tiene veintiocho años continuos participando en la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo, y cada vez que viene trae las manos llenas de libros nuevos y se va con nuevas ideas y nuevos autores.
Isla Negra es un sello emblemático que siempre va detrás de lo nuevo, y el, Carlos Roberto Gómez Beras, no ha perdido el toque que lo ha llevado al lugar donde esta: la capacidad de asombro.

