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Bukele justifica despliegue militar en Haití como una misión contra las pandillas y de rescate de cuatro salvadoreños

El presidente de El Salvador aseguró que la operación no constituye una invasión ni busca dominar territorio haitiano. Su Gobierno desplegó más de 2,000 militares para localizar a cuatro técnicos aeronáuticos desaparecidos tras una emboscada y respaldar las acciones contra las bandas armadas.

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PUERTO PRÍNCIPE, Haití.– El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, defendió el despliegue de más de 2,000 militares salvadoreños en Haití y aseguró que la operación tiene como objetivo combatir a las pandillas que mantienen en situación de inseguridad a la población, además de localizar y rescatar a cuatro técnicos de aviación de su país cuyo paradero se desconoce desde el pasado 18 de octubre.

En un mensaje publicado el jueves 29 de octubre en su cuenta de la red social X, dirigido directamente al pueblo haitiano y escrito en criollo haitiano, el mandatario rechazó que la presencia de sus tropas represente una invasión o una intención de controlar el territorio y los recursos de la nación caribeña.

«Esto no es una operación contra el pueblo haitiano, ni una invasión de Haití», expresó Bukele, al sostener que su Gobierno no tiene intereses de dominación política ni económica en el país.

El gobernante afirmó que El Salvador pretende contribuir a enfrentar la violencia de las organizaciones criminales y garantizar el regreso de sus cuatro compatriotas, quienes desaparecieron después de un ataque armado contra un vehículo blindado en el que se transportaban en las inmediaciones de Puerto Príncipe.

La declaración se produce en medio de una escalada de tensión en Haití, donde las pandillas mantienen una importante capacidad de actuación y continúan representando uno de los principales desafíos para las autoridades nacionales y las fuerzas internacionales desplegadas en el territorio.

Más de 2,000 soldados salvadoreños desplegados

El Gobierno salvadoreño confirmó el envío de más de 2,000 efectivos militares a territorio haitiano, en una operación que representa una ampliación significativa de su participación en las labores de seguridad internacional.

Antes de la reciente movilización, El Salvador mantenía aproximadamente 124 efectivos en Haití como parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), respaldada por Naciones Unidas.

El nuevo contingente incluye personal militar especializado y equipos destinados a reforzar las operaciones de búsqueda y seguridad en las zonas donde se sospecha que podrían encontrarse los cuatro técnicos desaparecidos.

Según información difundida por Reuters, el despliegue podría alcanzar hasta 2,500 militares, aunque las autoridades no han ofrecido detalles completos sobre la estructura de mando ni las reglas de enfrentamiento que regirán todas las operaciones.

La movilización se produce después de que el vehículo blindado en el que viajaban los cuatro salvadoreños fuera emboscado el 18 de octubre en las inmediaciones de Croix-des-Bouquets, en el área metropolitana de Puerto Príncipe.

Cuatro técnicos aeronáuticos continúan desaparecidos

Uno de los principales motivos que Bukele ha presentado para justificar la operación es la desaparición de cuatro técnicos aeronáuticos salvadoreños que formaban parte de la misión internacional.

Los hombres participaban en labores de apoyo a la Fuerza de Supresión de Pandillas y tenían responsabilidades relacionadas con operaciones de evacuación médica.

De acuerdo con los reportes, el vehículo en el que se desplazaban fue atacado mediante disparos y explosivos, sin que posteriormente se pudiera establecer el paradero de sus ocupantes.

El presidente salvadoreño había advertido anteriormente que su Gobierno respondería con contundencia si los cuatro compatriotas no eran liberados con vida.

Las autoridades mantienen las labores de búsqueda, mientras continúa la incertidumbre sobre la ubicación de los técnicos y las circunstancias exactas de su desaparición.

Bukele también rechazó versiones sobre el supuesto hallazgo de restos humanos que pudieran corresponder a los salvadoreños, señalando que no existía confirmación de esa información.

Bukele asegura que El Salvador financia el 90 % de la operación

Otro de los aspectos abordados por el mandatario fue el costo económico que representa mantener un contingente militar de esa magnitud en territorio haitiano.

Bukele afirmó que El Salvador está cubriendo aproximadamente el 90 % de los gastos de la operación con recursos propios, aunque reconoció que recibe cierta asistencia logística de otros países.

El presidente sostuvo que la misión representa un sacrificio económico importante para su nación, pero defendió la inversión al considerar que la recuperación de la seguridad y la protección de la vida humana justifican los recursos destinados.

También recordó la experiencia de violencia que atravesó El Salvador durante décadas y utilizó ese antecedente para explicar por qué considera necesario apoyar a Haití en su lucha contra las organizaciones criminales.

«Ayúdennos a ayudar a Haití», expresó el mandatario al finalizar su mensaje, en el que también aseguró que los militares regresarán a su país una vez concluida la misión.

Reunión con el primer ministro haitiano

El despliegue militar fue precedido por una conversación telefónica entre Bukele y el primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, con quien abordó la situación de los cuatro desaparecidos y la cooperación entre ambos gobiernos.

Según informó la Cancillería salvadoreña, durante el diálogo se reafirmó la disposición de El Salvador de continuar apoyando las labores de seguridad contra las pandillas haitianas.

El Gobierno haitiano también expresó su disposición a colaborar en las operaciones destinadas a localizar a los técnicos desaparecidos y enfrentar la situación de inseguridad que afecta al país.

No obstante, el incremento de la presencia militar salvadoreña ha generado interrogantes sobre el alcance de la intervención y su relación con el mandato internacional de la Fuerza de Supresión de Pandillas.

La intervención genera preocupación y debate internacional

La llegada de miles de soldados salvadoreños a Haití ha despertado opiniones encontradas, tanto por la dimensión del despliegue como por los desafíos que representa intervenir en un territorio donde las organizaciones criminales mantienen una fuerte presencia.

Un análisis publicado por Reuters advierte que las estrategias de seguridad aplicadas por Bukele en El Salvador no necesariamente pueden trasladarse de la misma manera a Haití, debido a las diferencias institucionales, sociales y políticas entre ambos países.

La situación haitiana presenta dificultades particulares, entre ellas la debilidad de las instituciones estatales, las limitaciones del sistema judicial y la expansión territorial de las pandillas.

También existen preocupaciones sobre la seguridad de la población civil y los riesgos que podrían derivarse de una operación militar de gran escala.

La falta de información detallada sobre las reglas de enfrentamiento y la coordinación operativa constituye otro de los puntos que han generado cuestionamientos entre especialistas.

Haití enfrenta uno de sus mayores desafíos de seguridad

La crisis de seguridad haitiana se ha agravado durante los últimos años debido a la expansión de grupos armados que controlan sectores estratégicos, afectan las actividades comerciales y limitan la movilidad de los ciudadanos.

Las pandillas han protagonizado enfrentamientos, secuestros, ataques contra instalaciones públicas y acciones violentas que han profundizado la crisis humanitaria y económica del país.

Ante ese escenario, la comunidad internacional ha impulsado diferentes mecanismos de cooperación para fortalecer las capacidades de las autoridades haitianas y apoyar las operaciones contra las organizaciones criminales.

La participación salvadoreña se suma a esos esfuerzos, aunque el incremento de sus efectivos plantea interrogantes sobre la duración y los límites de la misión.

Por ahora, Bukele mantiene su posición de que el objetivo principal es recuperar a los cuatro técnicos desaparecidos y contribuir a la lucha contra las pandillas, insistiendo en que su país no busca ocupar ni controlar Haití.

El desenlace de esta operación será determinante para conocer hasta dónde llegará la participación militar salvadoreña y cuáles serán sus consecuencias para la seguridad, la soberanía y la estabilidad de Haití.

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